lunes, 24 de abril de 2017

Mujeres, oleaje en el mar social.


La obra “Lunas, mujeres que caminan  bajo el agua” es un himno sencillo y jocoso,  con sátira reflexiva, para elevar a la mujer hasta el sitio que le corresponde en la sociedad. Fue concebida con una mezcla de varias disciplinas escénicas manejadas con ingenio y creatividad.

Quizá el nombre de esa representación teatral que se viene presentando en el Centro Cultural Olimpo alude a la capacidad de gran parte de la población femenina de realizar acciones sorprendentes incluso en condiciones adversas. 

También podría llevar el mensaje implícito de que las mujeres permanecen  ocultas, sumergidas, pero son autoras del activo oleaje social que vemos en la superficie. 


En estos tiempos de violencia y feminicidios en México ese montaje muestra  también que en ocasiones la sociedad es como una ola que avanza pero después retroceden sin rebasar la playa, da un paso adelante y otro hacia atrás. Por esa razón en este siglo XXI se sigue negando a ellas espacios que le corresponden, incluso hay una resaca que las envía hacia oscuros tiempos pasados.

Ellas son lunas necesarias para iluminar esa oscuridad generada por amplio sector masculino cuya negativa acción es propiciada en parte por el pecado de omisión del resto de los varones.


En esta obra la proclama reivindicadora en favor de la mujer se hace con humor. 
Las ideas se platean en seis escenas con monólogos y trabajo en parejas a cargo de dos jóvenes actrices egresadas de la Escuela Superior de Artes de Yucatán: Karla Franco y Ana María Alcocer, las cuales utilizan recursos teatrales convencionales mezclados con lenguaje corporal y técnica de clown. Hay escenas que recuerdan a Charles Chaplin, cuyo aniversario se celebró este abril.  

La autora de la dramaturgia expone que esta obra es una mirada sin juicios a la feminidad, pero denuncia estereotipos y papeles injustamente asignados a este sector de la sociedad, señalando creencias que deben suprimirse por abusivas e inaceptables. 


En las tablas se muestran expresiones, fórmulas o acto basados en ideas generalizadas que, por comodidad o conveniencia social, se tienen como verdaderos, es decir, son convencionalismos que arrinconan a la mujer, la relegan y la humillan.

Uno de los planteamientos de las distintas escenas refiere que la niña que todas las mujeres llevan dentro les recuerda que son personas con plena dignidad, inteligentes, esforzadas y con identidad  propia, y las alienta para que se levanten con fuerza renovada. Para esta parte de la presentación se utilizó la voz de la niña Arantza Quintal Herrera.


Otros cuadros de la obra muestran al ama de casa que es casi como un adorno más del hogar, también a la jefa de familia a cargo del barco porque el esposo está fuera todo el día realizando un trabajo remunerado, y a las oficinistas que hacen malabares para cumplir el trabajo diverso de secretarias.

Las mujeres que ven esta obra captan inmediatamente lo que se expone, y los varones que acuden a presenciarla reciben el mensaje de verlas a ellas de un modo distinto, aceptar que son personas con igual dignidad y derechos que los varones. Incluso hay un pronunciamiento contra el machismo y en favor del trato que reclaman las mujeres en las relaciones de pareja.

El guion está basado en  textos de María Sabina, Simón de Beavoir, Gioconda Bell y Gloria Fuentes García.  Su autora es Haydeé Bañales, la cual también dirigió la obra y es fundadora del grupo teatral Skhole Teatro, la compañía a cargo de este montaje. 

Haydeé estudió danza, teatro y clown, tiene más de dos décadas en las artes escénicas y vivió muchos años en Francia. Hace año y medio que se estableció en Mérida.


La música de esta pieza teatral fue compuesta por el yucateco Amaury León, el cual permanece en escena para ambientarla e incluso participa momentáneamente en ella. La  producción es de Tamara Burrón, la iluminación corre a cargo de Jair Zapata, y el vestuario está en manos de Adriana Briceño Pech. 

“Luna, mujeres que camina bajo el agua” fue programada para una temporada de seis funciones –ha tenido buena respuesta del público– que concluirá el jueves 27, cuando será la última oportunidad de disfrutarla. Se presenta a las 8 de la noche en el Centro Cultural Olimpo. Boletos a $50 (general) y $25 (estudiantes y adultos mayores).

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