martes, 4 de octubre de 2016

Hallar novio hace siglo y medio

Pablo Herrero, Guadalupe Quintal, Jair Zapata y Glendy Cuevas.


Certera y divertida puesta de escena.


La combinación  de un buen grupo de actores, una conducción pertinente y una ingeniosa obra escrita hace 150 años dieron  como resultado una placentera  noche teatral ayer lunes en el Teatro del IMSS, donde se presentó “Modo de atrapar un novio”, uno de los trabajos del dramaturgo, historiador y político Eligio Ancona.

Con esta obra, el literato y abogado yucateco,  conocido también por sus novelas y trabajo periodístico, retrató un aspecto de la sociedad peninsular de hace 150 años. 


Esta comedia teatral deja ver tradiciones, usos, creencias y el ambiente de la clase media de ese período, tal como caracteriza al teatro costumbrista.

Con cuadros festivos, esta puesta en escena nos muestra que tan lejos está la sociedad actual de esa época en que la preocupación principal de las muchachas  -y las familias de estas-  era hallar cónyuge. 


En ese entonces la autoridad patriarcal era inocultable, era un panorama donde no cabían el fenómeno de las madres solteras, el notable  número de féminas que rechazan el lazo conyugal o que tienen al matrimonio como segunda o tercera prioridad. Tampoco eran comunes las familias con jefatura femenina donde la mujer conduce, sola y sin ayuda, el enorme barco de la economía del  hogar y la crianza de los hijos.


“Modo de atrapar un novio” es la narración de los joviales lances de un padre que, ante la escasez de varones ocasionada por la guerra de castas, prepara una trampa para capturar a un pretendiente para su hija, la cual se acerca a los 25 años de edad y todavía no se casa. 


El plan es entorpecido por la madre, mujer chismosa con dificultad para frenar la lengua  y no cometer indiscreciones. 

Sin embargo, la hija resulta igual de astuta que su progenitor y endereza la confabulación, en la cual, el galán, un joven colérico y orgulloso,  se debate entre su atracción hacia la joven y la defensa de su honor manchado por el embuste.


Esta obra fue montada bajo la conducción de  Xhaíl Espadas, directora de Educación Artística de la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY), la cual, gracias a este y otros ejercicios en la trinchera teatral, demuestra con hechos que tiene los conocimientos que transmite a los estudiantes de ese plantel.


En la dirección ella se apoyó en Pablo Herrero, el cual también  actúa en la obra, tiene un buen desempeño en el papel del padre de Isabelita, la joven casadera, quien es representada por Glendy Cuevas, integrante de la compañía Borba Teatro y que apenas el sábado pasado intervino en otra obra de ese grupo.


El papel del novio correspondió a Jair Zapata, actor que ya intervino en distintos géneros teatrales y sigue ampliando su trayectoria. Guadalupe Quintal representó a la madre, y Teo Flores, un intérprete de buena voz, hace papeles de amigo y policía.



Ignoramos si habrá más presentaciones de esta obra para que la disfrute mayor cantidad de público.  (Mérida Cultura). 

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