miércoles, 30 de abril de 2014

El teatro extraño de Elena Garro



 

Concluyó un esfuerzo por llevar al público local una pieza escénica de esa escritora mexicana.


Después de estarse presentando en varias temporadas desde marzo de 2013 llegó a su fin el último trabajo del grupo teatral Par 64, que consistió en montar la obra “Andarse por las ramas”. Es una pieza escrita por Elena Garro con ese lenguaje saturado de símbolos que caracterizaron a las propuestas escénicas de la que fue esposa del Nóbel mexicano Octavio Paz.

Asunción Haas y Tony Baeza.
Con poco público –algunos actores estuvieron ahí– se realizó la última función de ese montaje que se vino presentando a últimas fechas en el Foro Alternativo Rubén Chacón (ex penitenciaría Benito Juárez). Durante un año los cuatro actores y el director de ese proyecto estuvieron insistiendo para que el público se acerque a este tipo de teatro dramático elaborado por Elena Garro.

No es fácil entender el estilo literario que la autora utilizó en esta obra para exhibir la fractura de una familia y mostrar los distintos intereses que tienen sus integrantes así como el rumbo que toman sus vidas. Los textos de los actores resultan extraños, la trama luce inconexa, sin lazos lógicos o bien con uniones extrañas. Resulta complejo captar el desenlace y saber en qué momento terminó la presentación para aplaudir y salirse del teatro.

Asunción y Tony
Parte de esas dificultades para entender la obra se explican porque muchos de los mensajes enviados al auditorio no están en los diálogos sino en los símbolos, Elena Garro recurrió a ellos en forma desbordante. El grupo Par 64 se ajustó a esas directrices y recurrió en la escena a los montajes, las luces y los colores vivos, contrastantes.

En cuanto a los actores, fue grato observar su trabajo. Es un grupo que ya montó cuatro o cinco obras y está compuesto por actores con muchos años en las tablas o que comienzan sus carreras. En el primer caso está Asunción Haas que combina sus actuaciones de comediante en el teatro regional (con el papel de Xtupita) y sus actuaciones dramáticas. 
Ella subió a los escenarios desde los 15 años de edad, ha realizado monólogos, teatro infantil y otros proyectos más con varios grupos de actores, directores y productores. 
 
En primer plano Yenny y René Avila. 
Otro integrante del grupo es René Avila, quien también hace teatro regional, lo hemos visto en la compañía de Melo Collí, en el Ría Teatro. Los otros dos son jóvenes actores puliendo sus estrellas para que un día brillen con luz propia. Ellos son Yenny del Carmen Avila y Tony Baeza.

Nos gustaría que las autoridades apoyaran con recursos económicos a este y todos los proyectos teatrales, a fin de que los artistas se dediquen a lo suyo y no dividan sus esfuerzos atendiendo aspectos administrativos, de producción o de otra índole. Es común que esa falta de colaboración oficial se refleje en la escasa publicidad de las obras, lo cual dificulta llevar público a las presentaciones,  o bien la imperdonable ausencia de programas de mano. (Mérida Cultura).

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