lunes, 24 de abril de 2017

Mujeres, oleaje en el mar social.


La obra “Lunas, mujeres que caminan  bajo el agua” es un himno sencillo y jocoso,  con sátira reflexiva, para elevar a la mujer hasta el sitio que le corresponde en la sociedad. Fue concebida con una mezcla de varias disciplinas escénicas manejadas con ingenio y creatividad.

Quizá el nombre de esa representación teatral que se viene presentando en el Centro Cultural Olimpo alude a la capacidad de gran parte de la población femenina de realizar acciones sorprendentes incluso en condiciones adversas. 

También podría llevar el mensaje implícito de que las mujeres permanecen  ocultas, sumergidas, pero son autoras del activo oleaje social que vemos en la superficie. 


En estos tiempos de violencia y feminicidios en México ese montaje muestra  también que en ocasiones la sociedad es como una ola que avanza pero después retroceden sin rebasar la playa, da un paso adelante y otro hacia atrás. Por esa razón en este siglo XXI se sigue negando a ellas espacios que le corresponden, incluso hay una resaca que las envía hacia oscuros tiempos pasados.

Ellas son lunas necesarias para iluminar esa oscuridad generada por amplio sector masculino cuya negativa acción es propiciada en parte por el pecado de omisión del resto de los varones.


En esta obra la proclama reivindicadora en favor de la mujer se hace con humor. 
Las ideas se platean en seis escenas con monólogos y trabajo en parejas a cargo de dos jóvenes actrices egresadas de la Escuela Superior de Artes de Yucatán: Karla Franco y Ana María Alcocer, las cuales utilizan recursos teatrales convencionales mezclados con lenguaje corporal y técnica de clown. Hay escenas que recuerdan a Charles Chaplin, cuyo aniversario se celebró este abril.  

La autora de la dramaturgia expone que esta obra es una mirada sin juicios a la feminidad, pero denuncia estereotipos y papeles injustamente asignados a este sector de la sociedad, señalando creencias que deben suprimirse por abusivas e inaceptables. 


En las tablas se muestran expresiones, fórmulas o acto basados en ideas generalizadas que, por comodidad o conveniencia social, se tienen como verdaderos, es decir, son convencionalismos que arrinconan a la mujer, la relegan y la humillan.

Uno de los planteamientos de las distintas escenas refiere que la niña que todas las mujeres llevan dentro les recuerda que son personas con plena dignidad, inteligentes, esforzadas y con identidad  propia, y las alienta para que se levanten con fuerza renovada. Para esta parte de la presentación se utilizó la voz de la niña Arantza Quintal Herrera.


Otros cuadros de la obra muestran al ama de casa que es casi como un adorno más del hogar, también a la jefa de familia a cargo del barco porque el esposo está fuera todo el día realizando un trabajo remunerado, y a las oficinistas que hacen malabares para cumplir el trabajo diverso de secretarias.

Las mujeres que ven esta obra captan inmediatamente lo que se expone, y los varones que acuden a presenciarla reciben el mensaje de verlas a ellas de un modo distinto, aceptar que son personas con igual dignidad y derechos que los varones. Incluso hay un pronunciamiento contra el machismo y en favor del trato que reclaman las mujeres en las relaciones de pareja.

El guion está basado en  textos de María Sabina, Simón de Beavoir, Gioconda Bell y Gloria Fuentes García.  Su autora es Haydeé Bañales, la cual también dirigió la obra y es fundadora del grupo teatral Skhole Teatro, la compañía a cargo de este montaje. 

Haydeé estudió danza, teatro y clown, tiene más de dos décadas en las artes escénicas y vivió muchos años en Francia. Hace año y medio que se estableció en Mérida.


La música de esta pieza teatral fue compuesta por el yucateco Amaury León, el cual permanece en escena para ambientarla e incluso participa momentáneamente en ella. La  producción es de Tamara Burrón, la iluminación corre a cargo de Jair Zapata, y el vestuario está en manos de Adriana Briceño Pech. 

“Luna, mujeres que camina bajo el agua” fue programada para una temporada de seis funciones –ha tenido buena respuesta del público– que concluirá el jueves 27, cuando será la última oportunidad de disfrutarla. Se presenta a las 8 de la noche en el Centro Cultural Olimpo. Boletos a $50 (general) y $25 (estudiantes y adultos mayores).

jueves, 30 de marzo de 2017

amistad que entibia corazones



Madres dolientes por la migración de los hijos

La combinación de tres buenas actrices y una historia sencilla dieron por resultado una obra conmovedora y atractiva obra que habla sobre la migración de los jóvenes yucatecos y el  impacto  que esto genera en madres que sufren el distanciamiento de estos seres queridos que marchan sin la seguridad de conseguir sus propósitos ni saber la fecha de retorno.

Con el nombre de “Brisa de fe: testimonial sobre la ausencia”, esta pieza escénica fue estrenada ayer miércoles en el Centro Cultural Olimpo y se repetirá mañana viernes 31 a las 8 de la noche.  Es un montaje de la joven compañía Mayab Mool creada y dirigida por Erik Santoyo Suárez, quien  en apenas seis años de actor, guionista y director teatral logró que su nombre y su trabajo sea reconocidos en el medio artístico.


En este lapso Erik ya creó cerca de diez obras, todas ellas dentro del género de teatro regional yucateco, es decir, dramaturgias que abordan creativamente asuntos locales y la vida de la población peninsular. Y esto lo hace con humor. 

Quienes se inclinan por esta definición rechazan las deslucidas parodias con hombres vestidos de malas mestizas y enfocadas únicamente a generar carcajadas a base de groseros insultos. 


Otros, en cambio, sostienen que estas representaciones también caen dentro del esquema de teatro regional, y otros más expresan que les tiene sin cuidado las definiciones y sólo les interesa la evaluación que arroja la taquilla.

En “Brisa de fe: testimonial sobre la ausencia” se plantea rápidamente el problema de los migrantes yucatecos que dejan las zonas rurales por falta de trabajo y oportunidades que, como se sabe, son consecuencia de pésimos gobiernos. 


El asunto principal de la historia son las madres que sufren la ausencia y soledad de esas partidas. En este caso también se aborda el lazo amistoso que surge en tres mujeres dolidas de la misma desgracia, se expone cómo esta fraternidad las sostiene en las adversidades y tristezas  y humedece con ratos alegres el árido corazón.

La obra narra que esas tres mujeres se conocen en el  aeropuerto, donde dos de ellas coinciden al acudir a despedir a sus familiares. La tercera no acude por un adiós sino por un arribo.  Hace tiempo que ella espera el retorno de su hija, y por ello en determinadas fechas se presenta en la terminal con la esperanza de que esta vez ocurra el milagro y entonces abrace a la muchacha y sepa por qué esta cortó la comunicación y dejó de enviar cartas.


¿Llegará la hija? ¿Por qué esta calló tanto tiempo?  La respuesta a esto no está en el escenario sino a la salida  del teatro, donde el público recibe, al retirarse, copia de una misiva que de pronto recibe la mujer desde el extranjero. Ahí se resuelve el enigma. Si acudes a ver esta obra,  no olvides pedir esa carta, ahí está la contestación.

En esta obra actúan Narda Acevedo, Bertha Merodio y Gilma Tuyub, tres sólidas actrices que hacen disfrutable esta presentación con su vigoroso trabajo escénico. Pareciera que en esta obra ellas compiten por superarse entre sí. 



Las tres son acompañadas, en papeles secundarios, por Karine Sabido Eddu Crespo. El asistente de dirección es Eduardo de la Cruz.

No es la primera vez la compañía Mayab Mool aborda el tema de los migrantes yucatecos.  Lo hizo con la obra “Cómo si estuvieras”, la cual fue la tercera o cuarta escrita por Erik Santoyo, vecino de Oxkutzcab pero radicado en Mérida, donde imparte clases de teatro en la Facultad de Contaduría y Administración. 

Erik llegó al teatro por accidente, pues se graduó en Mercadotecnia y Negocios Internacionales. Desde adolescente le atrajo el mundo artístico, en su pueblo hacía montajes en la parroquia del lugar. Un día participó en un festival en el Palacio Municipal de Oxkutzcab y desde entonces ató su destino al mundo escénico. En 2011 fundó su propia compañía.


Entre las obras que ha escrito están Teléfono descompuesto (sobre los chismes de pueblo), Waay Chichí (sobre el Hanal Pixán), El amor en los tiempos del ch’ot naak’ (romance entre personas mayores), Las mujeres que se pintan (sexismo y empoderamiento femenil), La Dueña del Mercado (elecciones políticas y participación ciudadana), La Vaquería (las fiestas populares en honor del santo patrono) y Celulitis (la modernidad dominada por la tecnología).


Si quieres ver “Brisa de fe” entonces acude este jueves, a las 8 de la noche, al Centro Cultural Olimpo. Los boletos son a $80 (general) y $50 (adultos mayores y estudiantes). 

viernes, 17 de marzo de 2017

Violencia conyugal


Una de sus causas es expuesta en una obra teatral

El nombre de esta obra –“Cazadores de patos”– parece inadecuada, no se relaciona con la dura trama que se presenta al público. Sin embargo, en ese nombre está el  desenlace de la historia, es la llave que abre la puerta para que lleguen las respuestas que surgen en el espectador durante esta escenificación que se ofrece en el Centro Cultural Olimpo.

En ese sentido el título de ese perturbador montaje escénico resulta adecuado, el mejor. Esto lo confirmamos en  el final desgarrante y conmovedor de la historia.


“Cazadores de patos” se estrenó hace 24 años pero su mensaje sigue fresco y actual. Es un drama que puede darse en cualquier parte del mundo.  Su autora –Laura Zubieta– lo ubicó en un suburbio marginado local, en un matrimonio sin hijos donde el esposo luce como el machista golpeador y chantajista que propina maltrato pero casi enseguida cambia y ofrece caricias, jura arrepentimiento y se muestra como niño desprotegido que necesita del regazo amoroso de la cónyuge.

Y ella parece a simple vista un ama de casa que se debate,  por un lado, entre la urgencia de terminar esa torturante relación de violencia física, psicológica y sexual y, por el otro, un pasional deseo carnal mezclado con amor y un perdón compasivo que otorga una y otra vez.


Pero conforme avanza la trama vemos que la personalidad bipolar del hombre es algo todavía más complicado, tiene una  explicación profunda y es mucho más seria y peligrosa. Y contemplamos también que, tras cinco años de enlace, la esposa decide al fin acabar con esa situación, no sin lamentar cómo la eufórica unión nupcial se fue derrumbando hasta quedar sepultada bajo pesadas losas de una realidad que ella no podía cambiar. 

Ella sufre con la separación que sabe necesaria. En la despedida reitera amor a su pareja y pide a este que no la olvide. ¿Por qué lo hace?
La desintegración marital se da cuando el esposo se marcha a cazar patos con unos amigos.  ¿Por qué ocurre así?


Son preguntas que se responden al final de esta conmovedora y doliente obra protagonizada Karmina Pérez y Miguel Flota, dos actores que exhibieron dominio dramático y concentración en las escenas difíciles que les impuso la directora,  la comediante y actriz Alicia García. 

Hay tres actores secundarios más: Asunción Hass, Fernando de Regil y Octavio Ayil. La primera hace el papel de vecina y los otros dos representan a recolectores de basura que momentáneamente se detienen ante el hogar desgraciado para recoger los desperdicios y continuar su camino.


Al público toca determinar qué influencia tienen en la historia los personajes que ellos representan.

En los créditos  hay que mencionar también a Wendy Cruz (iluminación) y Manuel Araíza (diseño y realización de escenografía). Hay un video que se proyecta al principio de la obra,  fue elaborado por  Eduardo Vázquez (filmación) y Willy Vázquez (edición). Todos los ya mencionados son parte de la compañía Sentidos Escénicos.


Hay un dato anecdótico sobre “Cazadores de patos”. En su estreno en 1992 fue protagonizado por su autora, Laura Zubieta, junto con Santos Gabriel Pisté. En ese entonces la dirección estuvo a cargo de Benjamín Franco, ya fallecido. 

En ese entonces el papel de esposa lo desempeñaría Alicia García, pero una circunstancia se lo impidió. A 24 años de distancia ella regresó a esa obra, pero ahora en calidad de directora. A fines del año pasado presentó una temporada en el Foro Alternativo “Rubén Chacón” y ahora lo hace en el Centro Cultural Olimpo.



Hoy viernes hay otra función más, a las 9 de la noche. Boletos a $80 y $50. La obra es sólo para mayores de edad debido a escenas que la directora incluyó como parte de sus criterios para poner su sello a esta versión.

martes, 14 de marzo de 2017

Angustia, horror y desesperanza


Obra  documental del feminicidio en México

De paseo por la Feria Internacional de la Lectura nos enteramos que la compañía Teatro del Sueño presentaba ahí su elogiada versión de la obra Mujeres de Arena. Nos metimos a curiosear. Salimos del lugar con los ojos lacrimosos  -igual que las actrices y el director de esta puesta en escena- y el corazón apachurrado, latiendo triste junto al alma lacerada con púas de acero puestas al fuego.

Junto con esa congoja teníamos la satisfacción de haber presenciado un buen montaje teatral, con  actrices generosas  en su entrega al público y un director con tino para lograr en breve tiempo la sacudida de conciencia que no consiguieron todos los medios de difusión que en su momento abordaron  el tema central de Mujeres de Arena: los feminicidios de Ciudad Juárez, una mancha negra de muerte, un río de sangre que se ha extendido al país, incluso Yucatán, y que no para.


Este trabajo escénico es un buen material del teatro de denuncia y testimonial. Hasta donde recordamos, la obra fue estrenada en Mérida en 2013, durante un aniversario del Foro Alternativo “Rubén Chacón” que dirige Francisco Solís y quien es conductor de este montaje, en el cual él también participa como actor. 

Desde entonces se han realizado en ese lugar distintas temporadas de esta dramaturgia elaborada por Humberto Robles, guionista y es activista defensor de derechos humanos nacido en la Ciudad de México. Este premiado autor ha recibido distinciones en el extranjero pues sus obras se conocen también fuera de México.


Mujeres de Arena fue escrita en 2002 desde entonces ha sido llevada a todo el país por distintos grupos teatrales. También se ha presentado en Canadá, Estados Unidos, España, Alemania, Inglaterra, Italia y Australia así como en Argentina, Colombia, Costa Rica, Chile, Cuba, República Dominicana y Uruguay.

Esta obra documental fue confeccionada con textos de Antonio Cerezo Contreras, Denise Dresser, Malú García Andrade, María Hope, Eugenia Muñoz, Marisela Ortiz, Servando Pineda y Juan Ríos Cantú así como el contenido de una carta escrita por una madre y dirigida a toda la sociedad mexicana callada ante este horror. 


El dramaturgo la dedicó a Pável González, joven de 21 años, estudiante y luchadora social que fue asesinada.

En esta escenificación cuatro mujeres en distintos papeles narran estrujantes historias que resumen la tragedia de los más de 1,000 feminicidios contabilizados en Ciudad Juárez desde 1993. 


Además se aborda el drama de las familias ante la forma como hijas y esposas desaparecen, la inacción y complicidad de las autoridades y la condenable insensibilidad del sector empresarial y de otros sectores de la sociedad chihuahuense.

Se exponen también las ridículas campañas oficiales al respecto y la infructuosa lucha de activistas que acudieron alarmadas a esa urbe pero tuvieron que salir de ahí ante las amenazas de muerte, parte de las cuales se cumplieron.

Lo peor es la advertencia de que estas matanzas impunes ocurren ahora en  cualquier punto de la patria, al grado que hay regiones que superaron el macabro récord de Ciudad Juárez. Y pocos casos han sido resueltos, los escasos responsables detenidos son chivos expiatorios. 


Esto deriva en que las mujeres anden con temor en la calle. Ni siquiera están seguras durante el día,  en cualquier hora pueden ser secuestradas, violadas  y torturadas. Lo que queda de sus cuerpos es hallado después a la vera de caminos o en terrenos baldíos. Otros cadáveres jamás son hallados.

“¡Ay, qué dolor vivir!”, dice la canción con la cual finaliza este desgarrador montaje.

El reparto está integrado por Hortensia Sánchez, Zac Mucuy Rojas, Graciela Ruiz y Wendy Basulto


También interviene Desiré Solís pero no en su calidad de actriz sino de cantante –excelente voz- acompaña con la guitarra de David Siquef. Como ya dijimos, también participa Francisco Solís, es el narrador que aporta datos, cifras y otros elementos de esta angustiosa realidad mexicana. También colaboran Lucy Chan Vega, en la musicalización, y Manuel Araiza, en la iluminación.


Los interesados en ver este buen trabajo escénico tienen oportunidad de hacerlo este sábado 18 y domingo 19 así como el  viernes 24, que son las últimas funciones de la actual temporada en el Foro Alternativo “Rubén Chacón”.

sábado, 14 de enero de 2017

Gritar para expulsar sufrimientos

Kerygma Flores, Mónica Bejarano y Patricia Collazo.

Tres buenas actrices visitan Mérida

¿Qué mujer no tiene deseos de gritar para desahogarse de sus angustias, soledad, desesperanza, rencores y sufrimientos? Cuál de ellas no quiere desgañitarse para que salgan por la garganta esos dolores que punzan el alma de las agobiadas amas de casa, las esposas incomprendidas, las empleadas explotadas…

Todas quisieran hallar paz vociferando, expulsando a gritos el desconsuelo, la congoja, la pena y los tormentos que asoman en cualquier etapa de la vida de cualquier mujer. Pero ellas no pueden hacerlo cuando lo desean, deben reprimirse porque la sociedad no lo permite excepto en cierto lugar y circunstancia.

Lo anterior es el mensaje central de la obra teatral Dirección Gritadero, escrita hace casi 30 años por el premiado dramaturgo Guy Foissy, nacido en Senegal, la ex colonia francesa, pero que desde joven emigró a París y ahí realizó su carrera. 

En las obras de este autor abunda un singular humor -negro y absurdo- al momento de plasmar su visión sobre la sociedad contemporánea, lo cual hace  un poco difícil entender la trama de la escenificación citada, la cual se presentó ayer sábado por la noche en el teatro Fantasio  y que se repetirá hoy domingo, a las 8 de la noche.

Analie ´Gómez, primera a la izquierda.
Esa obra llegó a Mérida con tres buenas actrices de la Ciudad de México gracias a un  proyecto de también actriz Analie Gómez, quien dejó Yucatán por un tiempo para estudiar en la capital del país una maestría en la Escuela Nacional de Arte Teatral. 

Como parte del examen para obtener el título respectivo ella montó esta escenificación que estrenó en octubre pasado y  se mantuvo en  cartelera hasta noviembre, en la Ciudad de México.

El elenco está formado por  Mónica Bejarano, Patricia Collazo  y Kerygma Flores, cuyo trabajo en las tablas  hace disfrutable esta obra que exige esfuerzo para entender el mensaje y la situación de cada una de las protagonistas: La típica ama de casa que se sacrifica por el esposo, los hijos y el hogar; una esposa desencantada cuya situación la hace tener varios amantes, y una trabajadora urgida de ingresos pero que es rechazada por criterios contradictorios en los centros de trabajo.

Las tres coinciden en el paradero donde esperan el autobús que las llevará hasta el Gritadero, el sitio donde está permitido desgañitarse para reducir la carga de las penas, tener un desahogo que permita continuar con sus vidas. 

Mientras aguardan la llegada del vehículo se confiesan, revelan su situación individual, y además descubren que los hombres también tienen la misma necesidad de gritar. Los varones aguardan el mismo autobús, e incluso lo abordan antes que ellas.

Hay quienes consideran que esta obra también es una crítica a gobiernos totalitarios que imponen censura y reprimen las libertades ciudadanas para mantenerse en el poder.

En este  montaje no hay escenografía, lo cual contribuye a que el foco de atención del espectador sea el trabajo de las actrices, su desempeño actoral, el movimiento de cuerpo y el modo en que ellas usan la voz. Gracias a esto no decae el interés.

Esta presentación, como ya dijimos, se repetirá este domingo 15, a las 8 de la noche, en el teatro Fantasio. La entrada es gratuita, no se requieren boletos. (Mérida Cultura)

domingo, 18 de diciembre de 2016

Princesa convertida en rana


Racismo visto con ácido humor

El dramaturgo neolonés Mario Cantú Toscano recurrió al humor negro en una trama bien lograda para hurgar con hierro candente en el racismo del México actual. Con su obra “La pinche india” este escritor hace brotar la pus del tejido social infectado por la discriminación y los prejuicios que, según plantea, hay en todos los sectores de la población.

Este montaje teatral expone que basta levantar la venda para ver la llaga agusanada de la exclusión que practicamos todos. Para el autor es falso que la segregación provenga sólo de gente adinerada o aquella con presume linaje, es arrogante, tiene piel lechosa y criterio desviado. 


Afirma que también entre la población indígena, la víctima de ese desprecio, hay quienes, flagelados por el racismo, buscan salirse del grupo, rehúsan continuar cargando esa identificación de inferioridad que los hace blanco de abusos y delitos por parte de quienes se consideran ocupantes  privilegiados de posición superior.

Esa dramaturgia cruzó el territorio nacional y llegó a Mérida gracias a la producción de la compañía "Teatro hacia el margen", bajo la conducción del actor y profesor Pablo Herrero, quien además de dirigir esta obra también es parte del elenco de la misma.

En una temporada que terminó el jueves pasado este grupo  ofreció diez funciones en distintas sedes. Planean reanudarlas en 2017.

Socorro Loeza
La trama de “La pinche india” es una metamorfosis kafkiana que ocurre dentro de la sociedad adinerada de México: una frívola joven en ascenso empresarial -y con boda próxima para unir a dos abolengos- se despierta de pronto en el cuerpo de una indígena.  Su piel, ojos, cabello y facciones corresponden a los de la raza de bronce. Su galaxia queda de cabeza y sufre discriminación incluso por parte de amigos y familiares.

En ese marco el autor de la obra expone otras luctuosas historias en cada uno de los demás personajes que hay en la vida de Gigi, la desgraciada muchacha que jamás recuperó sus ojos azules y termina apartada de la seda social en la que se crió. Ahora busca la reivindicación de las etnias, lo hace por la vía armada.

Soco, con Teo Flores
En la escena desfilan cinco personajes más. El primero de ellos es su pretendiente, un junior drogadicto y consentido, carente de responsabilidad y valores. El segundo es el padre de la joven, un empresario sumido en el materialismo y que se avergüenza de ser mexicano, de modo que interna a su hija en un hospital de Houston con la esperanza de que una cirugía transforme a la rana en princesa.
En tercer lugar está la madre, hipócrita esposa que prefiere guardar las apariencias y evitar las lenguas afiladas de su núcleo social aunque su hogar se desmorone.
Los otros dos personajes son la amiga de Gigi, una superficial millonaria que revela su lesbianismo, y un teporocho, quien también es indígena pero rehuye de esta condición porque se avergüenza de ello, incluso mucho más que de su alcoholismo, al cual llegó por una tragedia sentimental.

Pablo Herrero y Xhaíl Espadas
En esa sopa espesada con humor cáustico hay planteamientos sobre la fisonomía, el color, la posición económica, el apellido, el atuendo, la riqueza, el ascenso social, el indigenismo, la izquierda mexicana y otros temas más, para finalmente concluir que en México hay racismo y este debe ser combatido.

La obra consta de siete escenas planteadas en una secuencia temporal y lineal. El grupo teatral logró una solución creativa al reto de presentar con pocos recursos las distintas escenografías exigidas por el montaje.

Marisol Ochoa
El papel central (Gigi) recayó en Socorro Loeza  Flores, actriz, escritora teatral y promotora de la cultura maya que destaca también por sus elogiados esfuerzos de impulso al teatro en el interior del estado, en particular Tecoh, su municipio natal, así como por sus acciones para preservar las tradiciones prehispánicas y la valoración de la lengua indígena. Es un trabajo que incluso ella llevó al interior del país y al extranjero.

Nos parece que Soco Loeza pudo conseguir mayores resultado actorales en este papel que se le asignó.

En los papeles de padre y madre estuvieron Pablo Herrero y Xhaíl Espadas, ambos profesores de teatro. Son actores que no requieren estar mucho tiempo en escena para robarse al público, les sobra experiencia para ello.

Carlos Tenoch Molina
El novio es Teo Flores, fundador del grupo Títere Planet. Es un artista con visible empeño por ascender en las tablas, lo cual está logrando con su sensibilidad y esfuerzo.

También hubo buen trabajo de Carlos Tenoch Molina (el beodo), quien logró salir bien en el papel dramático que le asignaron. A este joven actor ya lo vimos en otro papel, en la obra Ubú Rey.

A  su vez, Marisol Ochoa mostró buenos recursos actorales en su desafío de representar a la amiga de Gigi.

Los aplausos cosechados por este grupo teatral seguramente aumentarán si en 2017 concreta su proyecto de realizar nuevas presentaciones de esta obra que aborda con agudo temperamento una grave enfermedad social.  (Hansel Vargas Aguilar).

miércoles, 26 de octubre de 2016

La muerte en el teatro yucateco



Esfuerzo en árido terreno para el arte escénico

Si en Mérida resulta difícil a las compañías de teatro llevar público a sus obras, esta tarea es más complicada en el interior del estado donde son más áridas las condiciones para promover la cultura y el arte.

Por ello resulta ponderable el trabajo que realizan fuera de Mérida guionistas y actores esparcidos por distintos municipios.

Dalila Casanova, María Yamá y Aurora Quintal.

Uno de ellos es Juan de la Rosa, quien desde hade 35 años realiza ahí la tarea de crear,  producir y montar obras de teatro contemporáneo que, en su caso, tienen un ángulo regional pues su dramaturgia se hunde en las aguas de las tradiciones y creencias populares mayas.

Su más reciente trabajo, estrenado en septiembre pasado, es “Que Dios nos saque de penas y nos lleve a descansar”, una propuesta que, al igual que  otras de sus escenificaciones,  recurre al tema de la muerte para reflexionar sobre la vida.
Juan de la Rosa

En esta divertida y sencilla obra cuatro difuntos intercambian cavilaciones sobre el tiempo en que estuvieron en este mundo y la oportunidad que se les dio para aprovechar o desperdiciarlo.

Esas ánimas también  hablan sobre las circunstancias en las cuales fallecieron y dejan ver además su actual condición en el  purgatorio, donde aguardan el gran paso hacia la felicidad sin fin. Desde el inframundo se alegran cuando sus deudos se acuerdan de ellos y les ofrecen velas y oraciones, o bien entristecen ante el olvido de sus familiares.
María Yamá y Jorge Escobedo

La obra también plantea en forma jocosa  qué ocurre cuando los difuntos arriban al hades y se encuentran ahí con quienes les antecedieron en la partida, y hallan el tiempo y la edad trastocados por la muerte.

Como ya dijimos, no es la primera vez que Juan de la Rosa se enfoca a las tradiciones regionales en torno al viaje hacia la última morada. Su trabajo más conocido al respecto es “Ritual a la muerte maya”, que desde hace diez años viene presentando en el interior del estado.
Erik Santoyo, a la extrema derecha, también es  guionista.

Este creador, quien es director del Centro de Arte Dramático y forma parte del movimiento Teatro de Municipios, realiza sus montajes por medio del grupo teatral “Maak Mayab”, el cual estrenó el mes pasado en el teatro del IMSS la obra ya citada, misma que volvió a presentar ayer martes por la noche en el Centro Cultural Olimpo.

En esta nueva obra Juan de la Rosa reunió un reparto proveniente de varios  municipios: Jorge Escobedo (Valladolid), Erik Santoyo (Oxkutzcab), María Yamá (Kinchil), Dalila Casanova (Muna) y Aurora Quintal (Mérida). 

Jorge Escobedo
Parte de ellos radica en la capital yucateca, donde participan en otras compañías teatrales. En el caso de  Erik Santoyo, no sólo es actor sino también guionista y tiene su propia compañía escénica. 


Esta escenificación, que surge en vísperas de la celebración anual de los Fieles Difuntos, realizará una gira por Quintana Roo y después regresará a Yucatán para varias presentaciones en el interior del estado. (Mérida Cultura)