domingo, 12 de octubre de 2014

Nuevo proyecto de Nelson Cepeda



 

Tres actores en una obra que reflexiona sobre teatro y política.


Los amantes del teatro que quieran ver buenas actuaciones y observar el peso de la mano de un buen director deben acudir a ver la versión de “El Neva” que Nelson Cepeda Borda estrenó este sábado 11 en el Daniel Ayala Pérez.


Hay unas obras que se prestan más que otras para el lucimiento del elenco, son oportunidad para que cada actor muestre sus aptitudes. Esta es una de ellas. La única escenografía es una silla, todo el ambiente, incluyendo el atuendo de los intérpretes, es negro y gris. En ese marco de limitaciones la gesticulación, las expresiones, los movimientos, el desplazamiento, la voz, el ritmo tienen que ser como luna llena en noche sin estrellas para que atraiga las miradas y seduzca  con su belleza.

Los tres artistas que participan en esa obra y el talento de Nelson, apoyado de recursos lumínicos y musicales aportados el equipo técnico, logran que se consiga ese propósito.
Glendy Cuevas, María Daniela Ramírez y Luis Yamá son los jóvenes actores que son puestos a prueba en este nuevo proyecto de Borba Teatro, todos ellos con experiencias anteriores de haber sido dirigidos por Nelson. 


Glendy participó a principios del año en Dies Irae (Días de ira), el espectáculo de danza que estuvo presentándose en el teatro La Rendija. Ahora se luce de nuevo con este trabajo que le trae nuevas exigencias.

María Daniela realiza un buen trabajo dramático, utiliza bien los recursos corporales, su personaje transmite emociones.

Por su parte, Luis tiene una gran voz y presencia, seguramente fue alumno destacado en la escuela de actuación, realiza un buen trabajo.

En esta obra los tres tienen que representar distintos papeles. No es una prueba sencilla pero es magnífica para lucirse.

“El Neva” es una dramtur del chileno Guillermo Calderón basada en hechos reales, la revolución soviética en los primeros años del siglo pasado. Sirve a su autor para reflexionar sobre el teatro y acerca de la arrogancia, humildad y preocupaciones de quienes viven de esa profesión. También expone ideas políticas. Todo ello con diálogos dramáticos y sarcásticos.


La historia se desarrolla en San Petersburgo, en 1905, en un teatro a orillas del río Neva. Tres actores se reúnen para ensayar la obra  “El jardín de los cerezos”, de Antón Chejov, mientras en las calles las tropas reprimen una manifestación de trabajadores. Hay muertos, entre ellos está el resto del elenco que no llega al ensayo.

Una de las acrices es Olga Knipper, la cuarentona diva de Moscú, esposa del recién fallecido Chejov. Los otros dos actores, Masha y Aleko, más jóvenes, practican con ella escenas y presumen sus habilidades en las tablas. 

Casi al término de la obra Masha expone la arrogancia y vanidad de ese teatro alejado de la realidad política, pide a sus compañeros salir a la calle y ver el violento fin del régimen.
-Afuera hay un domingo sangriento, la gente se está muriendo de hambre en la calle y tú quieres hacer una obra de teatro –le espeta a Olga.


En el estreno de este nuevo trabajo que nos trae Nelson Cepeda observamos que los actores, el director y los integrantes del equipo técnico  permanecieron en la puerta del escenario despidiendo al público. Es una imagen similar con la que comienza “El Neva”, con Olga Knipper expresando su temor de haber hecho un mal papel en una escenificación en la que ella acaba de actuar y recibiendo falsos elogios de los asistentes que mienten porque ella es la esposa del gran escritor ruso.

-Me van a esperar a la salida para abrazarme –dice Olga–. Y yo, con halo de perfume cubriendo el olor a sudor que hiede toda actriz, agradeceré al tiempo que pregunto:  ¿les gustó? ¿Lo dicen en serio? (Mérida Cultura).

jueves, 18 de septiembre de 2014

¿Cómo vemos a la mujer?


 

 

Comenzó la temporada de una obra de teatro que aborda ese tema


El papel que tiene la mujer en la sociedad es un tema que ha sido abordado por el teatro pero que sigue atrayendo a los dramaturgos y directores escénicos interesados en hacer nuevos planteamientos al respecto. 
El tema es la mujer.

No hace mucho un grupo teatral puso a tres actrices en el Centro Cultural Olimpo a exponer ese asunto pero desde el punto de vista laboral, y la noche del pasado miércoles 17 otra terna distinta presentó en el mismo sitio las creencias, estereotipos y prejuicios que hay entre la población acerca del sitio que corresponde a la población femenina en la comunidad.
Las actrices con Jair Zapata.

Con una dramaturgia y dirección de Jair Zapata la compañía Viajante Teatro debutó con “Testimonios de una mesa”, una obra que combina elementos de teatro, danza y música para exponer diversos aspectos sobre la mujer de nuestros tiempos y sus luchas y preocupaciones de acuerdo con el ambiente en que se mueven en las zonas urbana y rural. También se habla de cómo ella es vista por algunos sectores de la sociedad.
Aleandra Artoytia y Elié Uc


Eso último se puede apreciar en las letras de parte de las canciones de populares artistas y en la música de grupos que se utilizan en esa representación.


Para plantear todas esas ideas Jair Zapata recurrió a varios cuadros en los que las tres actrices asumen distintos papeles, lo cual permite apreciar las cualidades que cada una de ellas tiene en las tablas. En parte de las escenas los planteamientos se hacen en forma cómica, en otras se recurrió a la sátira y en otras más se usaron recursos dramáticos.
Alejandra Argoytia


El elenco lo forman Alejandra Argoytia,  Elidé Uc y Karla Franco. La primera de ellas ya es conocida por su trabajo actoral e incluso incursionó como directora, el año pasado debutó con “Foto de señoritas y esclusas”, una obra del argentino Arístides Vargas en la que trabajó junto con Elidé, otra actriz que ya acumuló intervenciones en variados proyectos escénicos. Elidé es egresada de la Escuela Superior de Artes de Yucatán.


Karla Franco.
Karla Franco es una joven actriz también egresada del ESAY y cuyas cualidades profesionales generan que sea invitada a proyectos como el que ahora comentamos. 


El público que acudió al inicio de las presentaciones de “Testimonios de una mesa” se mostró receptivo a este nuevo proyecto de Jair Zapata en torno a prejuicios, clichés, circunstancias y estereotipos que hay sobre la mujer, en particular al problema del machismo que todavía es acentuado en un sector de la sociedad y al cual contribuyen mujeres debido a factores que las rodean o los ambientes en que crecieron y fueron educadas.


Esta obra se repetirá este jueves a las 9 de la noche en el Centro Cultural Olimpo, donde seguirá presentándose hasta el día 23 de octubre. (Mérida Cultura).

sábado, 6 de septiembre de 2014

El brillo de una luciérnaga en la oscuridad



 

Poesía, drama, risas y reflexión en una obra que nos traen una colombiana y un argentino.


El Centro de Investigación Escénica El Teatrito ofrecerá este domingo la última de las tres presentaciones de una obra divertida, con mucha poesía y metáforas y una gran carga emotiva. Se trata de La Soledad de las Luciérnagas, un proyecto escénico que recorre Hispanoamérica desde hace dos años y que culmina ese ciclo en México.


Las emociones que transmite ese montaje y la gran actuación de la pareja de actores son elementos que permiten la aceptación general del  público en los distintos países donde se ha presentado este trabajo.

Sin ninguna escenografía pero con muchos recursos teatrales y de iluminación se presenta una historia contada con hilvanados fragmentos que pasan por la comedia, al drama, la ironía, la sátira y la introspección. Para los actores resulta un reto pasar rápidamente de un pasaje a otro. En un momento la escena es risueña y enseguida salta al drama, o al revés.

Uno de los actores es el argentino Víctor Stivelman, quien también es acordeonista y en varias partes de la obra usa este instrumento para remarcar  la carga emotiva de los diálogos. No tiene estudios formales de teatro, sus conocimientos los generó trabajando con distintos grupos  artísticos desde que él era un adolescente. En esta obra interpreta a un joven profesor inconforme con el sistema educativo orientado a domesticar más que generar estudiantes libres, reflexivos y felices.

La otra participante es la actriz  colombiana Alegría Cáceres Benavides, graduada en actuación, y con un buen camino recorrido en el mundo de las tablas. Le correspondió representar a una maestra también descontenta con el esquema docente que no enseña las cosas importantes de la vida, como son aquellas relativas a los sentimientos, la relación entre las personas, el sentido de la existencia, la soledad, el amor…

En esta historia los dos profesores se conocen, se enamoran y se unen. Al cabo de 20 años tienen los problemas matrimoniales de muchas parejas que llegan a esa etapa conyugal. Los dos personajes de esta obra están bien construidos. 


Según la información disponible, los dos actores escribieron el guión junto con el argentino Arístides Vargas, actor, director y dramaturgo. En el texto hay frases interesantes, poéticas y reflexivas. “¿De qué se ríe la sandía cuando la asesinan?” “¿De qué sirve tener mucho conocimiento si no hay riqueza interior?”  “Una flor vuela de pájaro en pájaro”… 

En una entrevista al periódico colombiano Página 10.com,  Stivelman dijo que el nombre de esa obra teatral es una metáfora. Las luciérnagas siempre están solas pero tienen un brillo propio que no apaga la oscuridad de la noche. Dentro de un sistema educativo las luciérnagas son esos intentos de innovación educativa para que los niños no sólo adquieran conocimientos sino que también sean capaces de crear e imaginar. La noche negra representa al sistema capitalista que arrastra a esas pequeñas luces de nuevas ideas.


Los dos actores citados son parte de la Compañía de Teatro Puentes Invisibles. Quienes acudan a verlos este domingo podrán platicar con ellos porque al terminar la obra regresan a escena para responder a preguntas del público.

Las fotos que acompañan a esta nota fueron obtenidas en internet. El personal de El Teatrito no permitió tomar fotografías durante la función porque, según indicaron, así lo pidieron los actores. Sin embargo se permiten las fotos durante el diálogo de aquellos con el público, después de la función, tal como lo muestran las gráficas donde ellos aparecen sentados en el piso. 

Otra cosa más: El Teatrito no cobra la entrada, pide al público después de la función una contribución voluntaria que se deposita en un sombrero colocado a la salida. Este teatro está en Chuburná de Hidalgo, a dos cuadras de la calle 60 norte, la vía de acceso está a cinco cuadras de Costco. La dirección exacta es el cruce de las calles 25 y 14. Teléfonos 2 89-01-29  y celular 9991- 78-07-96. (Mérida Cultura).

sábado, 16 de agosto de 2014

A esperar otro año



 

Terminó un mes de actividades del “Wilberto Cantón”.


Una obra costumbrista, un desfile de zancos, un persistente proyecto de teatro callejero y la presentación de conocida y querida artista argentina que adoptó a Yucatán como su hogar son parte de las últimas actividades realizadas antes de que cayera ayer sábado 16 el telón del Festival de Teatro Wilberto Cantón.


Al igual que otros años esa fiesta de las tablas tuvo, por un lado, un repertorio de obras del llamado teatro regional yucateco, realizado y actuado por el gremio de comediantes de ese género. Por otro lado hubo comedias, melodramas y otras propuestas escénicas más de corte distinto al primero ya mencionado.

Como siempre ocurre en esos casos, las parodias y otras presentaciones ligeras del teatro regional son las que más público captaron. En esos casos los foros se vieron casi llenos o repletos, con filas de gente esperando antes del comienzo de las funciones  para poder entrar a verlas.  

Entre las escenificaciones ofrecidas en el final de ese programa anual estuvo “Todos somos Federico”, un monólogo de Francisco Sobero “Tanicho” sobre algunos aspectos de la vida de García Lorca.


Sobre ese poeta y dramaturgo granadino se han realizado muchos trabajos. Hay unos 30 de ellos en cine, televisión, ópera y otras adaptaciones más que son conocidas internacionalmente. A ellas se suman una cantidad de pequeños y medianos proyectos que surgen con frecuencia en el extenso mundo hispanoamericano que García Lorca hizo suyo con su escritura.


Por ello resultó interesante ver la noche del viernes pasado el proyecto elaborado por “Tanicho” bajo la dirección de Pablo Herrero. Según nos pareció, es un andamiaje sostenido en la biografía y algunas poesías lorquianas, y en esa estructura se acomodaron, para ornamentarla o acentuar gestos dramáticos, canciones interpretadas por el actor, una de ellas con guitarra. 


También hay danza. La belleza, gracia y talento ocuparon el escenario en las zapatillas de la bailarina Sihan Charruf, quien interpretó sevillanas para resaltar el ambiente ibérico de ese proyecto teatral acomodado en una escenografía de mantillas, abanicos, sombreros, libros, cortinajes y una gran pintura del bardo español.

Además se recurrió a poesías y textos de Manuel Machado, Antonio Machado y María Teresa Mézquita para reforzar el concepto de esta nueva forma de abordar la vida del poeta español más leído del siglo XX.

En esta actuación “Tanicho” deplora, como todos, la pronta muerte del escritor –antes de los 40 años de edad- y su fusilamiento cruel y homofóbico en una guerra estúpida, como son todos los conflictos armados. Esa parte de la escenificación conmocionó al actor, sus lágrimas lo evidenciaron.

Otra de las últimas actividades del programa del festival anual de teatro ya citado fue una presentación más de “Don Quijote, historias andantes”, a cargo de Silvia Káter, actriz que genera admiración y aplausos en cada proyecto que presenta.    
 
Las cortinas de ese encuentro teatral se cerraron la noche del sábado con la obra “Voces olvidadas”, un trabajo a base de creencias, leyendas e historias populares de esta tierra, elaborada por Miguel Vázquez y Juan Antonio Llanes. 

Antes de ello se develó una placa para celebrar las más de 500 presentaciones de “Noche de leyendas”, un espectáculo de teatro callejero a cargo del grupo Ovejas Negras. (Mérida Cultura).