domingo, 25 de octubre de 2015

El despertar sexual en adolescentes




Fin a la temporada de una obra que aborda ese tema


Luc Tartar es un  joven dramaturgo francés autor de dos novelas y unas veinte obras teatrales. Parte de estas son una mirada a los adolescentes actuales que son bombardeados para que adelanten su despertar a la libido y entregarse prematuramente al despertar sexual.

Ese autor aborda el tema con textos que  combinan  poesía y frases rudas. Con ellas describe desde su punto de vista particular los sentimientos de los muchachos hacia esa combinación de enamoramiento y lascivia.

Uno de sus trabajos donde se puede observar esto es Les Yeux d'Anna (Los ojos de Ana), Roulez Jeunesse! (¡Vamos juventud!) y  en S'embrasent (Abrasados).

Esta última obra mencionada fue montada en esta ciudad por el grupo Teatro Indigo, bajo la dirección de Anahí Alonzo y producida por Anaii Cisneros (no hay error en los nombres de ambas, así los escriben ellas). Esta última también actúa en  ella.

Las presentaciones comenzaron el pasado día 2 y terminaron este domingo 25, en  el Centro Cultural Olimpo y en el Foro Alternativo  “Rubén Chacón”. 

En  esta puesta en escena el escritor plantea las reacciones y consecuencias que generan dos preparatorianos que se besan en el patio del colegio y son vistos por algunos estudiantes y también por una anciana que desde el segundo piso de su casa pasa el día entretenida viendo la actividad del colegio, en particular durante los descansos.

La noticia corre por la escuela y más allá.  Llega a oídos de los colegiales,  los profesores,  el director del plantel y  el padre de la muchacha involucrada en el suceso.

Todos responden en forma diferente ante  el acontecimiento. Entre el chismorreo y la expectación se plantea violación de autoridad, temor a los embarazos no deseados y las envidias o censuras por parte de otros jóvenes.

El muchacho involucrado en esa situación es el “carita” de la Prepa, el Don Juan profesional que ya tuvo enamoradas y otras suspiran por ingresar a esa lista. 
Las miradas de este galán son relámpagos en los corazones femeninos, paralizan a las púberes inquietas ante la llegada de Eros a sus vidas.  Ellas sienten cosquilleos y se convierten en ollas de vapor. 

Así lo plantea el dramaturgo en este proyecto que no sólo aborda el enamoramiento y el deseo sexual. Se exponen también situaciones de discriminación, intolerancia y reflexiones sobre esa etapa de la vida.

El papel del joven Tenorio recae en Jair Zapata, actor que ha estado activo en otras obras de teatro. Su compañera adolescente es Anaii Cisneros, la cual también va madurando en su carrera de actriz gracias a su intervención en otros proyectos teatrales. 

Hay dos actores más en escena: Amilcar Barrera, otro que ya acumula bue número de papeles en su haber,  y Andrea Lorenzana, a la cual no habíamos visto anteriormente, nos agradó su buen fraseo. En estos dos recae la tarea de representar a varios personajes  en esta obra.

La directora de esta representación distribuyó bien  al grupo de actores en  la escena. Junto con los escasos recursos escénicos los movió adecuadamente. Nos pareció que hay fragmentos de los textos que fueron recitados,  no actuados. Es un desperfecto que obstaculizó la llegada del mensaje al espectador.

El grupo de actores juveniles puso ánimo y empeño en sus papeles y en el volumen de voz. Se nota que hubo trabajo y sudor en los ensayos.


No pudimos ver esta obra en los inicios de sus presentaciones, nos tocó asistir a la penúltima función y constatamos que atrajo a buen número de asistentes, generó interés. 

Eso es relevante si tomamos en cuenta la competencia que tuvo esta obra en esas fechas en que abundaron los espectáculos del Festival de la Cultura Maya y además hubo otros grupos teatrales locales que también desafiaron esa avalancha de recursos económicos, publicitarios  y organizativos que hubo en torno a ese evento anual. (Mérida Cultura).

martes, 29 de septiembre de 2015

¡Silencio, se oye la risa!




El teatro clown unipersonal de Daniel Gallo llegó a Mérida.



Hacer teatro  es correr riesgos. Y uno de ellos es tomar personas del público y subirlas al escenario para improvisar con ellas.

Para salir airoso de ese peligro hay que ser actor experimentado, saber cómo manejar a la audiencia  y observar y aplicar la psicología para elegir al individuo adecuado y controlarlo sutilmente cuando él esté en escena. De  este modo, aquel colabora en vez de dar  al traste con el plan.

En el trabajo de los payasos tipo “clown” es obligatorio ese contacto con el público, no hay esa pared que separa a este del escenario. 
Por tanto, en todas sus obras la contingencia y la fatalidad son amenazas permanentes.
El lance es mayor cuando el trabajo es unipersonal. 
Aproximarse al peligro es el alto costo de generar risas en este tipo de teatro.

Este martes 29 por la noche vimos esto nuevamente en el trabajo de Daniel Gutiérrez Sánchez, actor integrante del grupo de cuenta cuentos Morus Lokus Clown, de Quintana Roo. 
Este artista visitó esta ciudad para presentar en el teatro “Daniel Ayala” su trabajo unipersonal “¡Jaleo!”, un divertido espectáculo del género clown.

Daniel Gutiérrez muestra dominio de la  técnica  clown,  cumple las reglas básicas de este teatro silente y ampliamente visual, tiene control de las  posturas corporales, su gesticulación es amplia, sabe aprovechar las circunstancias para improvisar y consigue ese diálogo escénico con el público, quien premia con risas su audaz trabajo.

En esta obra subió al escenario a siete personas del público, en distintas etapas del desarrollo de aquella. 
Maniobró con inteligencia para que estos actores improvisados fueran por momentos el centro de atracción  y de las carcajadas, pero sin quitarle a él la pesada carga del protagonismo que  recae en todo aquel que se aventura en el teatro unipersonal.

Este actor visitante también dejó a su  vez  el escenario para mezclarse con gracia entre  el público para realizar esa búsqueda  difícil de la persona ideal para compartir con él las tablas.

El libreto al que recurrió para su trabajo escénico en “¡Jaleo!”es sencillo.  Las frutas y verduras que tenemos en caso no son sólo alimentos, pueden servir también para divertir. 
En este ejercicio teatral recurrió a plátanos, manzanas, tomates, melones, una sandía y coles para crear situaciones con sus improvisados actores y actrices. 
Con una dama representó un enamoramiento que comenzó con cena romántica y serenata y terminó con ducha y cama.

Según  averiguamos, el nombre artístico de este actor es Daniel Gallo Le Coq. Además de clown, es diseñador gráfico, tiene más de 15 años en las artes escénicas  y su trabajo se enfoca principalmente a los niños, a los cuales busca divertir y transmitirles valores.Gracias a la calidad de su trabajo, este artista radicado en Cancún ha recibido becas del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).



Daniel  no es ajeno a Mérida, el año pasado estuvo en esta capital para ofrecer en el Centro Cultural Fuera de Centro un espectáculo infantil de cuenta cuentos. Esperamos que regrese pronto.  (Mérida Cultura).

domingo, 27 de septiembre de 2015

Confrontación teatral




Ocho compañías de seis regiones mostrarán  sus trabajos. 


Mañana  lunes 28 comenzará la I Muestra Regional de Teatro de la Zona Sur que durante tres días reunirá en esta capital a ocho compañías de Chiapas, Campeche, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán que presentarán  obras  de distinto corte y género.

Una de  esas puestas en escena será elegida para representar a la Zona Sur del país en el I Ciclo Nacional de Teatro Forca (Fondo Regional para la Cultura y las Artes) 2015.
El jurado que escogerá a la obra ganadora lo integran  los actores Jesús Ochoa y María Rojo y el dramaturgo Alberto Castillo .

Por parte de Yucatán  competirán las obras   “Sidra Pino. Vestigios de una serie” (proyecto de Murmurante Teatro, que dirigen Juan de Dios Rath y Ariada Medina)  “Tío Vania 1920” (una  producción La Rendija, que dirige Raquel Araujo) y “Del manantial del corazón” (una dramaturgia de Conchi  León).

La primera obra citada se ha  presentado en varias ocasiones en esta ciudad y fuera de ella. La segunda terminó recientemente su última temporada,  y la tercera acaba de concluir exitosas presentaciones en el Centro Cultural Olimpo.

Por parte de Campeche compiten el grupo Argot Teatro, con el montaje “Desde el silencio”. De Chiapas nos llega la compañía La Nube Roja con su obra “Balajú, el sueño de un cielo sin nubes”.

Quintana Roo estará representada por el grupo Morus Lokus Clown que presentará su proyecto denominado  “¡Jaleo!”. A su vez, Tabasco envió a la compañía Tras Los Rostros para ofrecer la obra “Las Meninas”.

Finalmente, de Veracruz arribaron integrantes de la compañía La Talacha Teatro que montarán “Las chicas del Carrer Notariat 10, hazaña excitante de unas confundidas”.
Parte de las actuaciones incluirán títeres o utilizarán la técnica clown. Esos proyectos escénicos abordan temas  sociales o son  de tipo documental.


Las funciones se realizarán en los teatros “José Peón Contreras” y “Daniel Ayala Pérez” a las 7 y 9 de la noche. La entrada es gratuita. (Mérida Cultura)

lunes, 7 de septiembre de 2015

El fascinante teatro de Conchi León



 

 

 

Concluyó la temporada de su más reciente trabajo, un montaje perturbador e inolvidable.


Estrujante y conmovedora, así es la obra “Del manantial del corazón”, última obra salida del talento de la actriz, dramaturga y directora teatral Conchi León.

Esta puesta en escena también es un buen montaje teatral con encomiables actuaciones. Posee abundantes elementos rebosantes de simbolismos, y hábiles recursos escénicos para desarrollar la representación a centímetros del público, rodeado de este, en un contacto íntimo y haciéndolo partícipe de la trama.


Y qué decir de los textos. Conchi León tiene una vena poética que usó para embellecer el guion de este drama basado en hechos reales y que nos muestra a mujeres indígenas en uno de sus aspectos de su dolorosa vida: la gestación, el alumbramiento y la maternidad, ocurridos en medio de creencia populares de la zona rural que las mantienen sometidas y sufrientes.
Las frases literarias usadas en esta obra con como flores emergiendo en el basurero de la injusticia. Hay un contraste hiriente entre el canto de las palabras y lo que denuncian estas. 

“Del manantial del corazón” es un trabajo de antropología teatral que trae a escena las desgracias y dolores a las que están sometidas las mujeres de comunidades mayas donde todavía perviven creencias machistas mezcladas con la ignorancia y el sometimiento femenil. En esta obra, que pinta muy bien aspectos del panorama cotidiano de los poblados campesinos, el público ríe, sufre, disfruta y aprende.

Nos tocó la suerte de poder asistir a la última presentación de este proyecto, en su temporada en el Centro Cultural Olimpo. En esta ocasión hubo gente que no pudo ingresar al teatro para presenciar este trabajo porque, al igual que todas las funciones ofrecidas, el espacio disponible para el público estuvo limitado a poco más de 40 personas. A falta de sillas, parte del público se sentó en el piso.

Los asistentes salieron del espectáculo no sólo satisfechos por la obra sino también agradecidos por esa experiencia de presenciarla en el escenario, donde se acomodaron los asientos, alrededor de las tres actrices centrales de este drama. 
Otra vivencia más para los espectadores es la intervención de estos en la ceremonia del Hetzmek, ese rito maya que todavía practican muchas comunidades indígenas para desear el bebé toda suerte de cosas buenas en la vida y señalar simbólicamente las responsabilidades que le tocarán de acuerdo con su sexo.


En esta obra hay que resaltar la actuación que tuvo Addy Téller en un estremecedor pasaje. Esta actriz sorprendió gratamente con un ejercicio escénico fruto seguramente de mucho ensayo y exigente dirección. 

La comediante, actriz y titiritera Andrea Herrera también hizo lo propio en otro momento de este relato. Ella exhibió cómo el trabajo de concentración y la apropiación del personaje, logra que el actor suelte lágrimas, una situación difícil de  generar en la escena.

Conchi León construyó a su vez otro cuadro de actuación individual que requiere mucho esfuerzo escénico para hacer palpitar al espectador.

En esta representación hubo dos participantes más. Al parecer, son la madre y una sobrina de Conchi León. No escuchamos bien sus nombres cuando estos fueron mencionados. Hubo también un bebé real usado en el ritual del Hetzmek.

Debido al formato teatral utilizado, las actrices no abandonan el escenario al terminar la obra, lo cual da oportunidad al público de acercarse a ellas para felicitarlas, hacerles comentarios y saludarlas.

“Del manantial del corazón” es una obra rica en todos sus elementos, desde el tema que aborda hasta la actuación, pasando por la forma en que es presentada, el ingenio para usar los elementos del buen teatro y la cantidad de mensajes enviados al público así como la forma en que son transmitidos estos. 

Lo anterior hace que cada asistente a ella salga de ahí con una vivencia personal, con una interpretación particular de lo que vio y escuchó. Por tanto, cada quien habla de este trabajo escénico desde distintas perspectivas, pero coincidiendo siempre en que Conchi León se apuntó otro éxito en su carrera escénica. (Mérida Cultura)

jueves, 6 de agosto de 2015

Chispeante y ágil


Alicia García y Octavio Ayil

 

 

La comedia creada por Octavio Ayil rebosa en elementos del teatro regional yucateco.


Un matrimonio desdichado, el adulterio, un hombre flojo y desvergonzado y una sufrida mujer que se rebela de sus opresiones son elementos comunes de la condición humana. Son aspectos que suenan trágicos pero que el actor y director teatral Octavio Ayil transformó para ofrecer sabroso platillo de comicidad en la obra “Despeñadero. Veredicto final”, la cual se presentó ayer jueves por la noche en el teatro “José Peón Contreras”.
 
Actor, guionista y director.
Es la segunda vez en un semana que ese artista de 62 años de edad y 41 de trayectoria pisa el máximo recinto escénico yucateco, lo cual es uno elementos que hablan de la calidad de su trabajo. Otra obra suya –“Recordar es volver a reír” – abrió ahí el sábado pasado el Festival de Teatro “Wilberto Cantón.

En el proyecto que él presentó anoche, acompañado de otros cuatro comediantes, tiene un libreto chispeante, la historia es ocurrente. Los personajes son sencillos pero bien construidos, estuvo bien dibujada la personalidad de cada uno de ellos. Unos actores lograron más que otros asumir esas personalidades. 

Octavio Ayil recurrió en sus textos al doble sentido, al albur, a las frases pícaras y la expresión inesperada. Usó verbos del habla yucateco que el idioma español no logra sustituir con ningún sinónimo. La fanfarronería y la charlatanería varonil también están cómicamente presentes. 
Juan Carlos Argáez con Alicia García

La obra es ágil, tiene ritmo. La estructura es clara, y hace reír desde que se plantea el conflicto hasta que llega el desenlace, el cual es inesperado para una comedia de teatro regional yucateco.

Los personajes principales están a cargo del propio Ayil y de la actriz y comediante Alicia García “Xpet”, la cual es otra artista que ya conoce ampliamente el escenario. Ambos generaron la corriente principal de hilaridad. 

Hay un tercer actor, Juan Carlos Argáez, cuyo trabajo equivalió a todo el decorado que lleva un pastel de bodas, fue la salsa que da sabor a los tacos. El público disfrutó su actuación.  

En los papeles secundarios estuvieron Geysi Canul y Miguel Flota. La primera es conocida por el público, el cual aplaudió su aparición en escena. El segundo es un actor que ha mostrado su calidad en las tablas de la comedia y el drama. El buen trabajo es su distintivo, pero fu fugaz aparición impidió disfrutar esta vez de su actuación. 
Juan Carlos, Miguel Flota y Alicia García

Esta obra, que forma parte del festival anual de teatro, fue presentado en formato de teatro de revista. Participaron la cantante Vicky Villa, acompañada de dos músicos, y el  Ballet Raíces, dirigido por Sergio Santoy. 

La razón del nombre de esa representación escénica es que incluye una parodia del programa televisivo Veredicto Final. Consideramos que el veredicto del público, por las risas y aplausos, fue una decisión ampliamente favorable para Octavio Ayil (Mérida Cultura)

domingo, 19 de julio de 2015

Un gobernante soñador y una historia mal contada




 

El dramaturgo José Ramón Enríquez trae una reflexión sobre el poder y la intolerancia.


Si el rey español Enrique IV, soberano de Castilla, volviera a nacer y contemplara a esta sociedad que él imaginó hace 500 años, seguramente se decepcionaría. No vería a una humanidad libre de guerras, discriminación y odio ni enfrentamientos por causas religiosas, ideológicas o de raza.

Encontraría que en cinco siglos hubo un gran desarrollo tecnológico pero no un crecimiento humano. Este no es un mundo donde la población es como ese bosque de aves de distintos cantos pero que juntas ofrecen una sinfonía de paz, hermandad, armonía y justicia.

Esta es uno de los planteamientos que el apreciado actor, dramaturgo y director teatral José Ramón Enríquez expone en su obra “Las visiones del rey Enrique I”, que desde hace varias semanas vienen presentando Teatro Casa Tanicho y el Grupo Arpa.

El autor eligió los últimos días de vida de ese monarca, amenazados por la intriga de la corte ante la próxima sucesión real, para plantear las ideas políticas y sociales que proponía el gobernante castellano y que en ese entonces -y también ahora- eran consideradas escandalosas, desligadas del sentido de gobierno, ajenas al ejercicio del poder.
 
El dramaturgo insistió también en una advertencia que ya han expuesto historiadores: el pasado no es siempre es como nos lo han contado, con frecuencia está modificado o amputado. La historia es maestra de vida pero sólo cuando esta no viene incompleta.

Esos son, a nuestro parecer, los mensajes que el maestro Enriquez nos trae en esta obra con deliciosas frases poéticas. Nos plantea los deseos de un gobernante de hacer las cosas en forma diferente, buscando la armonía entre los distintos, y nos recuerda que no conviene quedarnos con la versión oficial de hechos históricos sino abundar en estos para conocer todos sus ángulos.

Para ello recurrió a textos e investigaciones de varios autores sobre aquellos acontecimientos en España.


En rey español Enrique IV (no confundirlo con otros soberanos, uno inglés y otro francés, con el mismo nombre) era lo que hoy se conoce como pacifista y ambientalista, lo calificaban de degenerado por su homosexualidad y de traidor a la religión católica y la corona por su interés de acercamiento y comprensión hacia los musulmanes, grandes enemigos de esa península a la que enriquecieron con su cultura. Uno de los criados y amantes del monarca era un joven moro. 

Enrique IV fue presuntamente envenenado por seguidores de su hermanastra Isabel y su cuñado Fernando, llamados posteriormente Reyes Católicos. Ambos diferían diametralmente de las ideas políticas de aquel. Isabel logra que la hija de Enrique, Juana “La Beltraneja”, no llegue al trono. Se aprovecha de los rumores en el sentido de que aquella no era hija del soberano, apodado El Impotente, sino fruto de una relación adúltera de la reina.

En esta obra cuyas primeras presentaciones se realizaron en el Centro Cultural Olimpo y ahora se efectúan en el Teatro Casa Tanicho, participan Francisco Sobero “Tanicho” (el rey Enrique IV), Marcos Gan (sirviente moro), Pablo Herrero (Beltrán de la Cueva y supuesto padre de Juana), Alejandra Argoytia (doña Isabel) y el propio dramaturgo José Ramón Enríquez, quien interviene como lector de textos relacionados con esos acontecimientos y las conquistas militares españolas así como ideas políticas planteadas por Maquiavelo en su obra El Príncipe.

Un segmento de la obra, de gran fuerza teatral y que describe el conflicto monárquico en Castilla, lo protagonizan “Tanicho” y Alejandra Argoytia. 


La dirección es de Miguel Angel Canto, la realización y vestuario correspondió a Socorro Loeza, y el diseño e imagen a Roque Ayora y el Grupo Arpa. 

Este domingo 19 y el 26, son las últimas funciones de este espectáculo, el cual no habíamos tenido oportunidad de apreciar. Las funciones son a las 7 de la noche. Los boletos tienen precio simbólico: $50 y $25. (Mérida Cultura).